FAENAS LLANERAS
FAENA LLANERA
Las inmensas sabanas llaneras poseen una cantidad de ecosistemas donde se pueden apreciar diversidad de paisajes y ejemplares animales. La experiencia de estar allí y vivir el día a día es tan gratificante que hacen del llano un lugar único en el mundo.
“El llanero es del tamaño del compromiso que se le presente”, ese es un dicho que por años ha reflejado el sentir del hombre y la mujer de una región que inicialmente fue ocupada por españoles de origen andaluz, quienes trajeron a ella sus creencias, costumbres, faenas; todos estos elementos se suman en un sentir donde brota el amor por la tierra cada día.
Todavía está oscuro, el canto del gallo se escucha en la sabana, se levanta el llanero, se coloca sus botas para empezar la faena diaria, pero… ¡alto, ñero! No emprende el camino sin antes tomar su respectivo cafecito bien caliente, acompañado con unas arepitas recién sacadas del fogón, rellenas con el infaltable queso, suero o perico.
Ahora sí, con el estómago lleno sale al potrero para ordeñar las vacas, desteta al becerro, manea a la res y con un tobo debajo de la ubre comienza a sacar uno de sus mejores sustentos, la leche.
Durante la primea faena el ordeñador le canta a la vaca para aumentar la producción, así le da vida a una de las más antiguas pasiones de llanero, los cantos de ordeño. Suele escucharse en el potrero: “Mariposa, mariposa, ¡vida mía!”.
Entre los ganaderos se cuenta que todo inicia con una vaca llamada La Fundadora, ejemplar con el que entran en la actividad del campo y por la cual su dueño siente un gran amor; este animal se convierte en una especie de amuleto que atesoran; por lo general se muere de vieja, mas no por ser sacrificada o vendida.
Otra de las faenas que se realiza en el llano es el pastoreo del ganado, en estas tierras la ganadería es el eje fundamental de la economía, por eso se toman las previsiones necesarias para el cuidado de estos animales, para arrear las reses el llanero monta la bestia (caballo) y emprende el recorrido por la sabana, velando que coman y que regresen salvas una a una.
Una vez metidas las botas en aquello de la ganadería hay que marcar lo que se tiene, por eso otro de los trabajos que desempeñan los hombres y mujeres de campo es el herrado; consiste en marcar con un hierro caliente la res, identificándola así con el símbolo de su respectivo dueño.
Este es un proceso rápido, pero doloroso para el animal; muchas veces le contrarrestan el dolor al animalito colocándole en la marca su misma bosta o aceite de carro; el proceso de marcación también sirve para que los llaneros aprovechen que el ganado está reunido para aplicarles las vacunas. Los mautes, el ganado de cría, las novillas (vacas jóvenes) y los toros son divididos en los potreros para facilitar el trabajo del hombre llanero.

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